La magia de la proporción áurea
Sin duda, la proporción áurea está presente en muchos lugares, sin ser conscientes de ello. Cuando vemos una fotografía que nos gusta, la mayor parte de las veces no es por casualidad. No me refiero al contenido estético en sí. No es por el hecho de ver un precioso paisaje o una atractiva chica, plasmados en la fotografía. La imagen a menudo contiene un «código» que la hace atractiva por sí misma. Puede incluso ser una imagen con un contenido muy simple y básico, pero algo en ella nos atrapa y nos despierta sensaciones estéticas agradables, aunque la mayoría de quienes la observan no pueden justificar ni dar una explicación de qué es lo que les «gusta», concretamente. Muy a menudo, el motivo de esa atracción surge por la composición de la imagen. Personalmente, creo que una buena imagen debe contar con dos requisitos indispensables, para ser una «buena» foto: una buena composición y una luz adecuada para resaltar su contenido. Eso, independientemente de la temática de la foto, ya es motivo suficiente para que resulte atractiva. Por supuesto, si además transmite espontaneidad, ya es el trío perfecto para el éxito.
¿Por qué nos atrapa una fotografía?
Analicemos estos puntos: para conseguir un buen resultado fotográfico, es ideal elegir la iluminación adecuada, aprovechando la existente (si se trata de luz solar, ver la mejor hora del día o época del año para dispararla) o bien «creando» esa iluminación. Merece la pena «estudiar» la luz y ver cuál es la óptima. Y el segundo, y no menos importante, es pensar la composición.
Los dos pilares de una gran foto
De todos es sabido que la regla básica de la fotografía es la regla de los tercios. La mayoría la ha oído mencionar alguna vez, aunque es posible que no tengamos claro del todo lo que significa. Es uno de los primeros recursos de composición que uno descubre y es de los primeros que aprende, tanto por su sencillez como por lo efectivo que es en sus resultados. Y esta regla de los tercios se basa en la
proporción áurea. Trata la distribución del espacio dentro de la composición de la imagen para conseguir llamar la atención sobre el centro de interés de la imagen. Busca que las fotografías tengan una sensación de profundidad y equilibrio, guiando al ojo del espectador directamente al punto de mayor interés a través de unas líneas imaginarias. El ojo, al observar la imagen, recorre esos trazos hipotéticos, y es ese recorrido el que atrapa a la mente. Cuando al observar una imagen, nuestra vista discurre por ella realizando un camino que, al transitarlo, narra lo que contiene, y nos indica cuál es el sujeto de la composición y cuáles sus complementos. Se inicia entonces un diálogo entre esos puntos a través de esa línea imaginaria. Es, por tanto, muy importante situar esos puntos repartidos estratégicamente en la composición.
La Espiral de Oro: la armonía en espiral
La representación gráfica de la proporción áurea, que se obtiene trazando una serie de rectángulos y uniendo algunos de sus vértices con una línea espiralada, da como resultado la conocida Espiral de Oro, la cual se encuentra muy frecuentemente en la naturaleza (un ejemplo es el de las conchas marinas). En la fotografía, el uso de dicha figura para ubicar los diferentes objetos puede ofrecer resultados impresionantes, con una armonía y una fluidez que reflejan el espíritu de la escena.
A pesar de los beneficios que puede traer la proporción áurea a la fotografía, los expertos recomiendan usar este concepto como una guía, en lugar de convertirlo en una estructura rígida que impida la composición espontánea y creativa de las imágenes. 
Puntos fuertes: los imanes de la atención
La superposición de esa representación gráfica de la Proporción Áurea es la que da como resultado dos hechos: dividir la composición en tres partes, tanto vertical como horizontalmente, dando como resultado 9 rectángulos. Y a la vez marca en los puntos de intersección de esas líneas, donde deberían situarse el tema y aquello que lo complementa. Cualquier objeto situado en uno o varios de esos cuatro puntos se convertirá en centro de atención para el espectador. Además, evitaremos y romperemos con la común costumbre de situar a nuestro sujeto o elemento protagonista justo en el centro del encuadre. Cada uno de estos cuatro puntos de intersección se denominan puntos fuertes. Cuando hagamos una foto, si solo hay un único punto de interés, es preferible situarlo en uno de estos cuatro puntos fuertes, en lugar de hacerlo directamente en el centro de la foto. Esto produce mayor atracción en el espectador que si ubicamos el centro de interés en el mismo centro de la fotografía.
La teoría en la práctica: un análisis visual
Bien, vamos a analizar unas fotografías de forma práctica para ver cómo se aplica esta teoría y cuáles son los resultados que se desprenden. Mediante la misma imagen vista cuatro veces observaremos esta teoría:
- Disponemos de la imagen limpia.
- Indica el movimiento que trazan nuestros ojos al observar la imagen.
- Superpone la representación de la Regla Áurea.
- Es la suma de todo.




La ciencia de la composición perfecta
Pues bien, como vemos la fotografía perfecta, es algo que nos obsesiona a los fotógrafos. Buscar encuadres y composiciones impactantes, y que esto no recaiga en nada divino; la proporción áurea es pura ciencia y no es nada difícil de usar en las capturas. El conocimiento de la proporción áurea se encuentra en la gran parte de las cosas que nos rodean; es una regla para la composición estética, y es muy útil para captar la realidad con mayor naturalidad. Hace que al ojo humano le sea mucho más fácil de digerir y armónico que otro tipo de composiciones. Tener un solo elemento y ponerlo justo en el centro de la imagen no va a hacer que cree mayor armonía, todo lo contrario.
Consejo final: No te obsesiones
¡Tampoco te obsesiones al principio, trata de trabajar en ello, y como alguien dijo una vez: «¡Haz lo que te salga del disparador!»
¿Tienes alguna duda? Te invito a profundizar más en este tipo de contenido y que aprendas a integrarlos aquí en este enlace.

Fibonacci: la matemática de la belleza
Información online sobre: la Proporción áurea y la sucesión de Fibonacci:
La proporción áurea es una proporción matemática que se ha encontrado a lo largo de la historia en sus principales manifestaciones naturales.
El nombre de la proporción proviene de la antigua cultura griega, en donde se la conocía como la «proporción de la mano de las Venus».
La proporción áurea se ha estudiado desde el antiguo Egipto hasta la actualidad. Los antiguos griegos la utilizaban en sus obras de arte y, a su vez, los egipcios la aprendieron de los griegos. En las obras de arte de la Edad Media y Renacimiento, la proporción áurea era utilizada como elemento de unidad de medida.
El uso de la proporción áurea en obras de arte se remonta al año 500 a.C. La más famosa obra que utiliza la proporción áurea es la estatua del David de Miguel Ángel, que data del siglo V a.C.
La proporción áurea se utiliza como medida en diversos campos, como la arquitectura, escultura, dibujo, pintura, etc.
Un concepto íntimamente ligado al de proporción áurea es la Sucesión de Fibonacci, descubierta por el matemático italiano Leonardo de Pisa, también responsable de la difusión del sistema árabe de numeración en el continente europeo. Dicha sucesión presenta una secuencia infinita de números en la cual la suma de cualquier par da como resultado el número siguiente (0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, etcétera). Curiosamente, si dividimos cualquier número de la sucesión de Fibonacci por el que lo precede (especialmente a partir del 5), nos da un resultado que se aproxima al número áureo.
La sucesión de Fibonacci. Se trata de una serie numérica: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, etc. Es una serie infinita en la que la suma de dos números consecutivos siempre da como resultado el siguiente número (1+1=2; 13+21=34). La relación que existe entre cada pareja de números consecutivos (es decir, si dividimos cada número entre su anterior) se aproxima al número áureo (1,618034), que se identifica con la letra phi (φ) del abecedario griego.
Aunque su definición resulte abstracta y algo difícil de entender, la aplicación de la proporción áurea es importante en la fotografía, la pintura, la escultura y otras artes que suelen vincular el ideal de belleza a las simetrías y las proporciones.

La magia de la proporción áurea
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